Hablando el idioma de la IA: cómo convertir ideas en instrucciones perfectas
Sofía es consultora de marketing digital, trabaja sola, y factura razonablemente bien haciendo estrategia para pequeños negocios. Un día, un cliente le pidió algo que hasta entonces resolvía a mano, en una hoja de cálculo enviada por correo: un cotizador donde el cliente pudiera ver, en tiempo real, cuánto costaría un paquete de servicios según lo que eligiera.
Sofía abrió un asistente de IA y escribió: “hazme un cotizador para mis servicios de marketing”. Obtuvo, en segundos, una tabla genérica con tres planes llamados “Básico, Pro y Premium”, precios inventados, y ni un solo servicio de los que ella realmente ofrece. Lo intentó de nuevo, un poco más enojada: “no, quiero algo mejor, más profesional”. Recibió lo mismo, con otra tipografía.
Este es el punto exacto donde este volumen empieza a ser distinto de una guía de “primeros pasos”: tú ya perdiste el miedo a las herramientas (si no, el Volumen 1 te espera). Ahora el problema ya no es técnico ni de actitud. Es de comunicación. Y la comunicación con una IA tiene reglas propias, tan aprendibles como cualquier otra habilidad de negocio.
El error que comete el 90% de la gente: pedir un resultado, no describir un problema
Aquí está el patrón que veo repetirse, sin excepción, en cualquier consultoría donde alguien recién está incorporando IA a su forma de trabajar: la gente le pide a la IA que le entregue algo terminado (“hazme un cotizador”, “diseña una landing”, “crea una calculadora”), como si estuviera hablando con un adivino que debe intuir cuarenta decisiones de negocio que nunca mencionó.
Piénsalo desde el otro lado del mostrador. Si tú contrataras a un diseñador freelance y le dijeras únicamente “hazme un cotizador”, ese diseñador tendría que inventar tus servicios, tus precios, tu público, tu estilo de marca, y la lógica de cálculo completa. Cualquier profesional serio te haría preguntas antes de tocar una sola línea. La IA no te hace esas preguntas espontáneamente a menos que se las pidas, así que si tú no completas ese vacío de información, ella lo llena con lo más genérico y promedio que existe en el mundo. Por eso el primer resultado de Sofía fue una tabla de “Básico, Pro y Premium”: es, literalmente, el promedio estadístico de lo que la gente pide cuando pide “un cotizador” sin más contexto.
El problema no es la herramienta. Es que se está tratando una conversación de producto como si fuera una búsqueda de Google.
Antes de escribir tu próximo prompt, hazte esta pregunta: “si contratara a un freelancer excelente pero que no sabe nada de mi negocio, ¿qué necesitaría contarle para que no tenga que adivinar?”. Todo lo que se te ocurra en esa respuesta es exactamente lo que le falta a tu instrucción actual.
La fórmula CORE: tu brief de cuatro capas
En consultoría, antes de cualquier proyecto, se redacta un brief: un documento corto que alinea expectativas antes de invertir tiempo. Vas a hacer lo mismo con cada instrucción importante que le des a una IA, usando cuatro capas que puedes recordar con el acrónimo CORE.
C de Contexto. Quién eres, qué negocio tienes, y para quién es esto. No es información decorativa: cambia radicalmente el resultado. “Un cotizador” para una nutricionista independiente y “un cotizador” para un estudio de arquitectura no deberían verse ni funcionar igual.
O de Objetivo. Qué acción concreta quieres que tome la persona que use esto. No es lo mismo “que entienda mis precios” que “que complete el formulario y me llegue un correo con su cotización”. El objetivo define qué es “éxito” para esta pieza.
R de Restricciones. Qué límites tiene el proyecto: presupuesto de tiempo, qué no debe incluir, qué tecnología evitar, qué tono no quieres. Las restricciones no limitan la creatividad de la IA, la enfocan. Sin restricciones, la IA tiene que decidir por ti, y ya vimos cómo termina eso.
E de Entregable. Qué formato exacto esperas como resultado: una sola pantalla, varias secciones, con o sin formulario, qué datos de ejemplo usar mientras tanto. Cuanto más preciso seas sobre la forma final, menos vueltas vas a dar después.
En el mundo de consultoría y diseño, un brief es un documento breve que resume el contexto, el objetivo y las condiciones de un proyecto antes de empezar a trabajar en él. Su función es evitar que el resultado dependa de adivinar; la fórmula CORE es, básicamente, un brief exprés pensado para escribir directamente dentro de tu instrucción a la IA.
Vas a ver esta fórmula aparecer, cada vez más afinada, en los próximos cuatro capítulos. Por ahora, apliquémosla a lo concreto.
Taller práctico: aplicando CORE en tres niveles
Nivel básico: un generador de presupuesto con contexto real
Volvamos al cotizador de Sofía, pero esta vez con las cuatro capas completas:
CONTEXTO: Soy consultora de marketing digital independiente.
Trabajo con pequenos negocios locales (peluquerias, restaurantes,
tiendas de barrio) que quieren mas presencia en redes sociales.
OBJETIVO: Que un cliente potencial vea mis 3 servicios, marque
las casillas de los que le interesan, y vea el precio total
sumado automaticamente, sin que yo tenga que calcularlo a mano.
RESTRICCIONES: Nada de nombres genericos tipo "Basico/Pro/Premium".
Mis servicios reales son: Gestion de redes sociales ($250/mes),
Diseno de contenido grafico ($180/mes), Publicidad paga ($200/mes
mas presupuesto de anuncios aparte). No mezclar monedas ni inventar
servicios que no mencione.
ENTREGABLE: Una sola pantalla con los 3 servicios como casillas
de verificacion, el total sumado abajo en grande, y un boton
"Enviar consulta por WhatsApp" con el resumen de lo elegido.
Nota la diferencia con el “hazme un cotizador” original: esta instrucción no le pide opinión a la IA sobre qué servicios ofrecer ni cuánto cobrar, porque esas son decisiones de negocio que solo Sofía puede tomar. Le pide, en cambio, que construya la mecánica (la suma automática, el formato, el botón de contacto) alrededor de decisiones ya tomadas.
Nivel intermedio: sumando lógica de cálculo real
Ahora avancemos a algo con más lógica de negocio detrás, como una calculadora de envíos, aplicando la misma fórmula:
CONTEXTO: Tengo una tienda online de insumos de reposteria. Envio
a todo el pais, y el costo de envio varia segun el peso del pedido
y la provincia de destino.
OBJETIVO: Que el cliente, antes de comprar, pueda saber cuanto le
va a costar el envio ingresando su provincia y el peso aproximado
de su pedido en kilos, sin tener que escribirme para preguntar.
RESTRICCIONES: Uso 3 zonas de envio con estos precios base cada
100 gramos: Zona Metropolitana $8, Zona Centro $12, Zona Sur/Norte
$18. Redondea siempre hacia arriba al medio kilo mas cercano.
No proceses pagos, esto es solo para mostrar el costo estimado.
ENTREGABLE: Un formulario con un menu desplegable de provincia
(agrupadas en las 3 zonas) y un campo numerico de peso en kg, con
el resultado del costo estimado apareciendo automaticamente
debajo, sin necesidad de un boton de "calcular".
Fíjate que las restricciones aquí no son solo “qué evitar”, sino la lógica de negocio exacta (las zonas, los precios, el redondeo). Esa es información que ni el freelancer más talentoso del mundo podría adivinar, y es exactamente la que separa un prototipo genérico de una herramienta que realmente representa tu negocio.
Nivel avanzado: un prototipo con múltiples pantallas
Para cerrar el taller de este capítulo, subamos a algo con más piezas moviéndose: un mini panel que Sofía podría mostrarle a un cliente para dar seguimiento a un proyecto, en vez de mandar actualizaciones sueltas por correo.
CONTEXTO: Soy consultora de marketing y quiero mostrarle a mis
clientes el avance de su proyecto sin tener que escribirles un
correo cada semana. Este panel lo veria un solo cliente a la vez,
no es un sistema con multiples usuarios.
OBJETIVO: Que el cliente entre, vea en que etapa esta su proyecto
(de 4 posibles: Diagnostico, Estrategia, Ejecucion, Resultados),
vea las tareas completadas de esa etapa, y pueda dejar un
comentario si tiene una duda puntual.
RESTRICCIONES: No necesito login ni contrasenas todavia, es un
prototipo para mostrar el concepto, no la version final con
seguridad. Usa datos de ejemplo de un cliente ficticio llamado
"Panaderia El Trigal" para poder mostrartelo a mi.
ENTREGABLE: Una pantalla principal con las 4 etapas como una
barra de progreso horizontal, la etapa actual resaltada, una
lista de tareas de esa etapa con casillero de completado, y un
cuadro de texto simple al final para dejar un comentario.
Este tipo de instrucción es la antesala directa de lo que vamos a hacer en el Capítulo 3, donde tomamos exactamente este tipo de idea (algo anotado en una libreta, sin haber tocado ninguna herramienta todavía) y la llevamos paso a paso hasta un prototipo funcional completo.
Banco de prompts copiables
Guarda estas plantillas. Reemplaza lo que está entre corchetes con los datos reales de tu negocio, y vas a tener, en segundos, un punto de partida infinitamente mejor que cualquier instrucción improvisada.
Plantilla base CORE (para cualquier herramienta nueva):
CONTEXTO: Soy [tu rol] y mi negocio es [descripcion breve del
negocio]. Esto es para [quien lo va a usar: yo mismo, mis
clientes, un cliente especifico].
OBJETIVO: Quiero que la persona que use esto pueda [accion
concreta que debe poder completar].
RESTRICCIONES: [Datos reales de negocio: precios, categorias,
reglas de calculo]. No debe incluir [cosas que especificamente
no quieres]. Evita [estilo o tono que no representa tu marca].
ENTREGABLE: [Formato exacto: una pantalla o varias, con que
elementos, en que orden].
Plantilla para pedir una segunda opinión de negocio antes de construir:
Antes de construir nada, quiero que revises esta idea desde el
punto de vista de negocio: [describe tu idea en 2-3 lineas].
¿Que preguntas me harias si fueras un consultor evaluando esto
por primera vez? Dame solo las preguntas, todavia no la solucion.
Plantilla para pedir que la IA señale qué información falta:
Voy a darte el contexto de mi negocio para construir [nombre de
la herramienta]. Antes de que armes nada, decime que informacion
critica creas que me falta darte para que el resultado sea preciso
y no generico.
Pedirle a la IA que te haga preguntas antes de construir es, muchas veces, más valioso que la construcción misma. Te obliga a definir cosas que quizás no habías pensado del todo, y evita reescribir todo un prototipo por haber saltado directo a la ejecución.
Checkpoint de calidad: ¿esto ya se puede mostrar a un cliente?
Antes de compartir cualquier prototipo, aunque sea temprano, revisa esta lista. No es sobre “que se vea perfecto”, es sobre que no transmita descuido:
- Ningún dato inventado se ve como dato real. Si usaste precios o nombres de ejemplo, que quede claro que son de muestra, o reemplázalos antes de mostrarlo.
- La lógica de negocio es correcta, no solo bonita. Prueba la calculadora o el cotizador con al menos tres combinaciones distintas de valores, verificando el resultado a mano.
- El objetivo que definiste en tu CORE realmente se cumple. Vuelve a leer tu “Objetivo” original y confirma, haciendo la acción tú mismo, que efectivamente se puede completar sin trabas.
- No quedó texto de relleno visible (“lorem ipsum”, “texto de ejemplo aquí”) en ninguna parte que vaya a ver el cliente.
- Puedes explicar en una frase qué hace esto y para quién es. Si te cuesta resumirlo, probablemente el objetivo todavía no está lo suficientemente claro, ni para ti ni para la IA que lo construyó.
Con la fórmula CORE en tu caja de herramientas, ya no vas a depender de la suerte para conseguir buenos resultados. En el próximo capítulo vamos a abrir el prompt perfecto como si fuera un motor, pieza por pieza, para que puedas construir herramientas de negocio con la precisión de quien sabe exactamente qué está pidiendo y por qué.